Brasil está dando pasos concretos para convertir el hidrógeno verde en un motor de la transición energética, con el estado de Río de Janeiro en el centro de las pruebas. Coppe UFRJ inauguró una planta piloto que produce hidrógeno mediante electrólisis alimentada por energía solar y lo aplica en investigaciones sobre movilidad y procesos industriales, incluyendo bicicletas impulsadas por H₂ y pilas de combustible.
En el litoral norte de Río de Janeiro, el Puerto de Açu mantiene el plan de iniciar la operación de una planta piloto con una capacidad inicial de 10 MW, escalable a 100 MW, un paso considerado como palanca para aplicaciones en amoníaco renovable y atención a clientes industriales.
En 2024, Eletrobras y Prumo firmaron un memorando para evaluar la viabilidad de esta unidad en Açu y de proyectos a mayor escala, con suministro de energía baja en carbono e integración de cadenas industriales, reforzando la ambición de establecer un hub de transición energética en el estado.
A nivel nacional, Aneel aprobó un primer paquete de 13 proyectos de hidrógeno verde, con implementación prevista a partir de 2025. Esto amplía el pipeline de iniciativas y crea un entorno de prueba para tecnologías, modelos de negocio y regulaciones.
Los especialistas señalan que el éxito dependerá de costos competitivos, contratos de suministro a largo plazo e integración con sectores de alta demanda energética. En Río de Janeiro, los próximos hitos son la consolidación de la operación piloto en la UFRJ y el avance del proyecto en el Puerto de Açu, que podría abrir aplicaciones en logística portuaria, siderurgia de bajo carbono y combustibles para navegación. Informes del sector también proyectan una expansión gradual de la capacidad a lo largo de la década, respaldada por I+D y rutas de exportación.