Con la creciente búsqueda de equipos más sostenibles y eficientes, los sistemas de aire acondicionado han experimentado importantes evoluciones a lo largo de los años, especialmente en lo que respecta a los refrigerantes. En el pasado, se utilizaban fluidos como los CFC, por ejemplo el R-22, que aunque eran eficientes, tenían un alto impacto ambiental, con elevado Potencial de Calentamiento Global (GWP) y de Destrucción de la Capa de Ozono (ODP).
Con el avance de las normativas ambientales, surgieron alternativas menos agresivas, como los HCFC y, posteriormente, el R-410A, que tiene ODP cero, pero aún presenta un GWP relativamente alto. Actualmente, este refrigerante está siendo reemplazado por el R-32, que es menos contaminante y ofrece un rendimiento de enfriamiento similar.
Al adquirir un equipo que utiliza R-32, es común que el consumidor se encuentre con la etiqueta de inflamabilidad, lo que puede generar dudas y preocupaciones sobre la seguridad del sistema. Esta preocupación es comprensible, ya que mucha información mal comunicada asocia los refrigerantes inflamables con riesgos de explosión o fallas graves del sistema.
En la práctica, sin embargo, estos sistemas están diseñados para operar de forma segura. Aunque el R-32 está clasificado como un refrigerante ligeramente inflamable, puede utilizarse con total seguridad siempre que se sigan los procedimientos correctos de instalación y mantenimiento. Entre estos cuidados se incluyen las pruebas de estanqueidad con nitrógeno para identificar posibles fugas, la correcta ejecución del vacío para eliminar humedad y contaminantes del sistema, así como el uso de materiales, herramientas y componentes certificados por organismos reguladores.
Cuando se respetan estas buenas prácticas de refrigeración, el riesgo de accidentes se vuelve extremadamente bajo. Por ello, lo más importante no es solo el tipo de refrigerante utilizado, sino la cualificación de los profesionales responsables de la instalación y el mantenimiento del equipo.
En ARGREEN contamos con equipos capacitados y con experiencia, que siguen rigurosamente las recomendaciones técnicas de ASHRAE y las Normas Brasileñas (NBR), garantizando la entrega de sistemas de climatización seguros, eficientes y confiables, proporcionando confort térmico y tranquilidad al cliente.